Nayarit vive un fenómeno deportivo pocas veces visto. Con apenas semanas en la Liga Mexicana del Pacífico, los Jaguares han transformado a Tepic en un
Nayarit vive un fenómeno deportivo pocas veces visto. Con apenas semanas en la Liga Mexicana del Pacífico, los Jaguares han transformado a Tepic en un nuevo epicentro del beisbol nacional, impulsando un entusiasmo que hoy los encuentra amaneciendo en tercer lugar del standing.
El Estadio Coloso del Pacífico–Don Alejo Peralta se ha convertido en el corazón de esta revolución. Con capacidad para casi 10 mil aficionados y un ambiente vibrante, cada juego se ha vuelto una cita obligada para miles de familias que ahora organizan sus semanas en torno al calendario del equipo.
Desde el debut no hubo adaptación ni dudas: la afición nayarita respondió de inmediato. Los boletos se agotan, las tribunas lucen llenas y la frase “si llegas tarde, no alcanzas lugar” ya forma parte del día a día.
El impacto va más allá del deporte. Comercios alrededor del estadio reportan mayor actividad, la zona adquiere vida nocturna y el equipo se ha convertido en un punto de unión para distintos sectores de la sociedad. La conexión afición–equipo, sumada a un roster competitivo y una directiva organizada, ha evitado que el furor se quede en simple moda.
Para la LMP, Nayarit representa una plaza fresca y de gran potencial. La llegada de Jaguares no solo amplió la liga: activó a un estado que llevaba tiempo esperando una oportunidad para mostrar su identidad beisbolera.
El rugido ya se escucha en todo el Pacífico y todo indica que esto apenas comienza. Nayarit no aprendió a querer el beisbol: solo necesitaba un equipo que lo representara.
