Tepic, Nay., 8 de agosto de 2025 — El río Mololoa ha sido, por décadas, un elemento clave en el desarrollo urbano de Tepic. Su rectificación, iniciada
Tepic, Nay., 8 de agosto de 2025 — El río Mololoa ha sido, por décadas, un elemento clave en el desarrollo urbano de Tepic. Su rectificación, iniciada en 1973, respondió a criterios urbanísticos e hidráulicos que buscaban reducir el riesgo de inundaciones, mejorar el saneamiento y aprovechar el terreno para proyectos viales. Sin embargo, decisiones posteriores y la falta de control en el uso del suelo derivaron en invasiones, pérdida de zona federal y problemas hídricos que persisten hasta hoy.
El plan original: un cauce navegable y avenidas en ambas márgenes
El proyecto inicial fue concebido durante la década de los setenta y recordado por el exalcalde y exdiputado federal José Ramón Navarro Quintero (1976-1978). La propuesta contemplaba rectificar el cauce del Mololoa desde el puente de San Cayetano hasta la presa El Salto, con una profundidad mínima de tres metros, un canal navegable de entre siete y ocho kilómetros y anchas avenidas en ambas márgenes.
Además, se instalaría un colector de aguas negras en la margen izquierda, desde Ciudad Industrial hasta La Escondida, donde se construiría la primera planta de tratamiento.
Antes de su rectificación, el Mololoa presentaba un cauce meándrico —con curvas bruscas y cerradas— propio de ríos poco profundos en llanuras de inundación anchas. Estas condiciones generaban conflictos con la expansión urbana, ya que ambos competían por el territorio.
Las tierras ganadas y la pérdida de la zona federal
El proceso de rectificación permitió “ganar” aproximadamente 200 hectáreas, equivalentes a dos millones de metros cuadrados. Sin embargo, gran parte de estas áreas fueron invadidas o utilizadas con fines ajenos al plan original, sin respetar la franja de 10 metros de zona federal estipulada en la Ley de Aguas Nacionales.
En 1975, las tierras recuperadas fueron entregadas al Gobierno de Tepic (DOF: 10/12/1975), pero años después comenzaron las ocupaciones irregulares.
El inicio de las invasiones y la expansión de la mancha urbana
El 2 de agosto de 1981, junto al Tecnológico de Tepic, se registró una de las primeras invasiones de predios, con viviendas improvisadas de lámina y cartón. Este hecho marcó el inicio de la formación de colonias como Tierra y Libertad, Prieto Crispín, Sandino e Independencia.
La presión demográfica y la falta de oferta de vivienda formal fueron factores determinantes, aunque también hubo influencias de movimientos políticos que aprovecharon la situación para fines electorales.
Coexistencia de cauces y consecuencias actuales
Pese a la rectificación, el cauce natural no desapareció por completo. Actualmente, el río Mololoa conserva tramos del cauce original, lo que provoca que en la ciudad coexistan dos rutas fluviales, con implicaciones en la gestión del agua y riesgos en temporada de lluvias.
La combinación de modificaciones hidráulicas, ocupaciones irregulares, reducción de cauces por construcciones y pavimentación extensiva ha incrementado la velocidad de escurrimiento superficial, saturando zonas bajas y aumentando el riesgo de inundaciones.
Un reto vigente
La historia del Mololoa es un ejemplo de cómo las decisiones de planificación, la presión urbana y el uso irregular del suelo pueden impactar de forma duradera el equilibrio entre ciudad y entorno natural. El reto actual para Tepic consiste en gestionar sus cuencas, respetar las zonas federales y rehabilitar la infraestructura hidráulica para reducir riesgos y recuperar áreas degradadas.

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